jueves, 22 de agosto de 2013

Namaste...


Como puedo regresarte un poco de la miel que me derramas
Como si empanizas mis días de tal forma que pareciera jamás me vas a dejar de nutrir
Tal vez no hace falta voltear arriba rezando las gracias, y posiblemente este demás una oración hincado remitido del órgano cardio que mueve mis entrañas…

Seguramente a ti lo que te falta son más hechos y menos palabras
Y desde el lugar donde me has puesto esperas que me ocupe siempre sirviéndote a ti.
Es más fácil ahora que entiendo tus mensajes
Es más fácil ahora que susurras en sueños lo que tengo que hacer…

Nunca he comprendido el plan divino que sigue cada uno
Y valla que me he sentado largo tiempo tratando de entender los suspiros  de Dios
Hoy cavilo que no es posible descifrar donde nos pones
Hoy me queda claro, basta solo con nunca dejar de caminar…
                                                                                       
Mis piernas, son el la tierra por donde camino
Mis manos, los árboles que toco, y mi esencia, es parte del aire que me empuja a volar
Yo no soy yo, todos somos uno, y tú eres lo mismo que vertiste en el soplo divino que me formo
La tierra es el ente que guarda las alma, las almas la energía que la empuja a rotar
El sol es el ojo que observa los días, y tu como yo somos parte de todo
tu como yo somos parte de Dios

Pero es necesaria la lucha incesante; sumarse a la guerra que Cristo empezó
Caerse entre cruces por voz espinado, levantarse, ayudarnos, ayudarte, sin fusil en mano, los tiempos son otros, la Guerra cambio…

Por eso dime sin decirme que he de hacer mañana
Permíteme siempre soñar en voz alta
Permíteme nunca perdernos la Fe

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